Casa de campo en San Antonio de Areco


Simple, con mucho blanco y ambientes pequeños pero confortables, la casa de la chef Paula Méndez Carreras en San Antonio de Areco resulta ideal para la familia. Con sus tres hijas y su marido, esta joven aventurera sentó raíces allí hace siete años casi por casualidad. Ahora, que pasó el tiempo, siente que fue la mejor decisión de su vida.


Quizá fueron sus largos veraneos en Corrientes —“allí viví los momentos más felices de mi infancia”— los que la guiaron hasta los campos de San Antonio de Areco, donde se instaló desde hace siete años con su familia. Rodeada de campo y naturaleza, la reconocida chef Paula Méndez Carreras hizo pie junto con su marido, Santiago, y sus hijas, Indira, de 11; Isabella, de 8, e Irupé, de 6.


 

Canastos. Paula los adora porque dan calidez a los ambientes. Por eso, el mimbre y el ratán están presentes en paragüeros, sombreros y diferentes detalles de deco. Además, hacen un buen mix con los muebles de madera clara y el color blanco, tono que reina en todos los ambientes de la casa.

Canastos. Paula los adora porque dan calidez a los ambientes. Por eso, el mimbre y el ratán están presentes en paragüeros, sombreros y diferentes detalles de deco.


“Llegamos a Areco por un proyecto que no pudimos concretar, pero cuando conocimos el estilo de vida, no dudamos un minuto en quedarnos”, cuenta esta joven emprendedora y mamá, que, después de recorrer el mundo, decidió hacer pie lejos de la ciudad, en la tranquilidad del verde de la provincia de Buenos Aires. “Nos adaptamos enseguida, nos encanta. Claramente es un lugar ideal para mi familia y para mí. Aunque vivimos en la ciudad, mis hijas hacen vida al aire libre. Siempre están invitadas a campos de amigos o van al club, andan a caballo o practican polo, equitación y tenis”, cuenta Paula.


 

Los canastos, además, hacen un buen mix con los muebles de madera clara y el color blanco, tono que reina en todos los ambientes de la casa.

Los canastos, además, hacen un buen mix con los muebles de madera clara y el color blanco, tono que reina en todos los ambientes de la casa.


Con el mismo entusiasmo con el que hoy disfruta de su nueva vida, recuerda sus inicios en la cocina, guiados por las manos sabias de su abuela y una de
sus tías. Decidida a convertirse en una chef profesional, no dudó en embarcarse hacia París y allí, con solo 20 años, logró su diploma en Le Cordon Bleu.
Se perfeccionó en Londres y trabajó junto a maestros de la cocina, como Jean-Paul Bondoux, Beatriz Chomnalez, Francis Mallmann y Emile Tabourdiau. Por eso, luego de recorrer el mundo, suena muy decidida cuando declara que en Areco se siente plena: “Acá tengo tiempo de ir y venir con las chicas y sus amigas, y organizar programitas divertidos”.


 

Sinfonía en blanco. Protagonista en todos los ambientes, en el comedor se combina con la estantería angosta, que pertenecía a una antigua juguetería; la lámpara de ratán y el mantel de hule, comprado en Roma, que parece de encaje de Bruselas

Sinfonía en blanco.Protagonista en todos los ambientes, en el comedor se combina con la estantería angosta, que pertenecía a una antigua juguetería; la lámpara de ratán y el mantel de hule, comprado en Roma, que parece de encaje de Bruselas.


Llegados a su nuevo mundo, Paula cuenta que primero vivieron en una casa muy antigua que remodelaron por completo. “Ahí tenía mi espacio de cocina, pero luego nos mudamos a una casa más chiquita, con el sueño de abrir un nuevo espacio de cocina en otro lado. Es que, después de vivir en una casa antigua por varios años, prefiero los espacios limpios y prolijos. Me gusta la onda de campo, pero delicada. Por eso, mi casa hoy es muy simple y chica, muy luminosa: es lo más importante para nosotros”, describe.


 

En el sector del living, el sillón blanco, la mesa de caña y el mueble turquesa, proveniente de una antigua pulpería. Los sillones de ratán con detalles turquesa pertenecían a la suegra de Paula, Elena von Grolman.

En el sector del living, el sillón blanco, la mesa de caña y el mueble turquesa, proveniente de una antigua pulpería. Los sillones de ratán con detalles turquesa pertenecían a la suegra de Paula, Elena von Grolman.


Después de viajar y recorrer el mundo por su carrera, Paula elige, en este momento, darle prioridad a su familia. Por eso, en la tranquilidad de San Antonio de Areco siente que encontró ese camino.


 

Mix de recuerdos. En el cuarto de las niñas, las lámparas de pantallas floreadas, compradas en San Isidro, siguen la línea de los acolchados de Ikea.

Mix de recuerdos. En el cuarto de las niñas, las lámparas de pantallas floreadas, compradas en San Isidro, siguen la línea de los acolchados de Ikea.


“Esta profesión da para muchos trabajos distintos a la vez, pero por el momento, ahora que mis hijas son chiquitas, ellas son mi prioridad. En los últimos años, recibí propuestas muy lindas e interesantes, pero intento que no me saquen de mi eje, que son mi familia y mi hogar. Por eso, en esta etapa, arranco nuevamente con clases de cocina. El tema de restaurante está en proceso de llegar, aunque con un concepto en el que mi familia también tenga su espacio.”


 

Las sillas, al igual que muchas de las muñecas de los estantes, son de Paula cuando era chica. Allí se guarda todo: juguetes, libros antiguos en francés y más muñecas de las dueñas del cuarto.

Small word. Las sillas del cuarto de las niñas, al igual que muchas de las muñecas de los estantes, son de Paula cuando era chica. Allí se guarda todo: juguetes, libros antiguos en francés y más muñecas de las dueñas de ese pequeño mundo.


Ideas claras y proyectos que, tarde o temprano, irán Paula irá concretando en medio de los campos de Areco.


Fotos: Victoria M. Schiopetto – Agradecemos la colaboración de Dolores Giménez Zapiola en la realización de esta nota.

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