Guillermo Tragant: furia creativa


Apasionado, creativo y amante de los viajes y la vida en familia, Guillermo Tragant nos cuenta su historia. Conocido por su trabajo en Agulla&Baccetti, en Italia junto al fotógrafo Oliviero Toscani de Benetton, con Fito Páez y Shakira, este talentoso empresario nos abre las puertas de su mundo más íntimo. Pasá.


 

Familia a pleno. De izquierda a derecha: Amalia, con vestido (Crewcuts), zapatillas (Adidas) y vincha (Bully). Mariana, con chaqueta y remera (Ralph Lauren), jeans (Madewell) y zapatillas con tachas (Superga). Rafa, con chaqueta, remera y jeans (Ralph Lauren), y zapatillas (Crewcuts). Guillermo, con blazer y jeans (Ralph Lauren), remera (Etiqueta Negra) y zapatos (Gucci).

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Allá por los noventa, Guillermo Tragant comenzó a dar que hablar en el mundo de la publicidad desde la mítica agencia Agulla&Baccetti. Luego, nuevos y seductores proyectos lo llevaron a instalarse en Italia para trabajar en Benetton, junto al talentoso fotógrafo Oliviero Toscani.

Inquieto por naturaleza, no dudó cuando los vientos de cambio lo condujeron a los Estados Unidos para asumir desafíos apasionantes en varias agencias muy prestigiosas, hasta que, en 2007, decidió fundar su propia empresa: Furia.

En este camino de éxitos, esfuerzos y pasión por lo que hace, también incursionó en la moda y en la música, con artistas de renombre internacional como Fito Páez y Shakira.

“Hago mi labor de manera fluida y ordenada. Tengo un promedio de 20 o 30 proyectos que llevo a la vez y, para ser efectivo, sigo un proceso que se inicia con la generación profunda de un brief y una estrategia, y luego vienen las ideas”.

Quizás, entre tantas experiencias reconocidas por sus pares, sea difícil suponer cuál es el proyecto que más enorgullece a Guillermo:

“Tengo muchos que recuerdo con cariño. La tapa de Rolling Stone con Shakira, haber diseñado la camiseta de Boca Juniors para Nike y una reciente campaña global por los cien años de la botella Contour –un trabajo seleccionado entre más de 230 agencias y estudios de diseño de todo el mundo y que se exhibió en el High Art Museum de Atlanta junto a creaciones de Neville Brody y Andy Warhol– son parte de esos trabajos que más placer me dieron”.

Siempre hay espacio para la distensión y leerle un cuento a la pequeña Amalia es una de las cosas que Guillermo no deja de hacer. Amalia, con vestido (Crewcuts), zapatillas (Adidas) y vincha (Bully). Guillermo, con saco (Emporio Armani), remera (Lacoste), jeans (Levi’s) pintados a mano por Guillermo, medias (Ralph Lauren), mocasines (Gucci) y pañuelo (James Smart). Rafa, divertida, juega con su querida mascota. Chaqueta y jeans (Ralph Lauren).

 

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Una carrera como la de Tragant, quien es convocado por marcas de prestigio internacional, no puede tener aspiraciones pequeñas.

Si ya trabajaste para los grandes, no podés pretender menos que seguir en esa línea: “Me gustaría colaborar con Disney, Marc Jacobs o Madonna, pero soy un privilegiado; la verdad es que he tenido la suerte de trabajar para todo tipo de marcas globales muy reconocidas, artistas, celebrities y hasta políticos”.

“Yo no trabajo. Yo hago lo que me gusta”.

La creatividad es un talento innato; un saber que no se aprende sino que se lleva dentro de sí, algo natural y orgánico que no tiene explicación aunque quizá, sí, requiera un proceso:

“Hago mi labor de manera fluida y ordenada. Me gusta trabajar en equipo, pero también funciono bien solo, y prefiero los tiempos cortos. Por lo general, tengo un promedio de veinte o treinta proyectos que llevo a la vez y, para ser efectivo, sigo un proceso que se inicia con la generación profunda de un brief y una estrategia, y luego vienen las ideas”.

La bella Amalia, junto a su mascota preferida. Vestido (Crewcuts).

La bella Amalia, junto a su mascota preferida. Vestido (Crewcuts).

 

Y continúa: “Soy bastante expeditivo a la hora de tomar decisiones creativas; para eso, manejo mucha información diferente y me documento. Consumo data todo el tiempo y la voy procesando y decantando mientras avanzo con otras cosas, y llevo un registro de mis ideas”.

Con una agenda que arde, se podría definir a Guillermo como workaholic, pero cuando uno hace lo que le apasiona, todo es placer y los esfuerzos ni se miden: “Yo no trabajo. Yo hago lo que me gusta”.

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PASION POR DISFRUTAR

Balance y orden. Ser sencillo, disciplinado y metódico es lo que le permite a este hombre de negocios poder combinar una vida familiar feliz con su trabajo:

“Soy bastante más sencillo de lo que la gente cree. Me gustan siempre más o menos las mismas cosas; cuando descubro un restaurante o lugar, lo repito. Y soy muy práctico y resolutivo. Esa estabilidad me permite ser plástico en el mundo de las ideas. Además, tengo una mujer que es un ángel; estamos casados desde hace trece años y nos conocemos hace más de veinte, crecimos juntos y armamos esta empresa familiar de a dos. Es ella quien amortigua mi energía”.

«Me gustan siempre más o menos las mismas cosas; cuando descubro un restaurante o lugar, lo repito. Y soy muy práctico y resolutivo. Esa estabilidad me permite ser plástico en el mundo de las ideas».

Con un estilo de vida muy dinámico –libre, divertido y un poco caótico–, Guillermo aprovecha sus viajes para ganar perspectiva y generar nuevas ideas, y en su tiempo libre, admite ser un buen anfitrión a la hora de recibir amigos en su casa:

“Me encanta cocinar, recibir gente y hacer grandes asados y fiestas con mi mujer. Las chicas ayudan con la decoración y a poner la mesa, y vamos juntos al mercado a elegir los productos y armar el menú”.

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HIJOS, SUEÑOS Y LA VIDA PERFECTA

Padre de mellizas, Guillermo define a Amalia y Rafaella, de 9 años, como las princesas de su vida: “Me encanta estar con las chicas y verlas crecer. Por ellas aprendí a revalorar mi espacio, y de ellas aprendo todo el tiempo. Son muy sensibles y observadoras”.

“Recorrer es descubrir y estar en movimiento. Lo que más me cuesta es estar alejado de mi familia pero también, muchas veces, solemos ir en manada”.

La obsesión por el detalle y la belleza es su mayor virtud –“a veces se convierte en un defecto”, asume– y, quizá, la clave para lograr convertir en éxito todo lo que piensa, crea y diseña. Viajar, armar una campaña, irse a la otra punta del globo para proyectar otra, volver, y así siempre: “Recorrer es descubrir y estar en movimiento. Lo que más me cuesta es estar alejado de mi familia pero también, muchas veces, solemos ir en manada”.

Las mellizas adoran la moda y posan divertidas para la producción. Amalia, con vestido (Boden), pulsera y vincha (Crewcuts). Rafa, con vestido (Crewcuts) y zapatillas pintadas a mano por los indígenas oaxacas de México (Converse). Las niñas son fanáticas de Tiger Lyllies y no se cansan de usar el uniforme. Botines y pelotas (Nike).

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Y así es como transita su vida este empresario exitoso, audaz y talentoso, dividiendo su tiempo entre la pasión por el trabajo y el amor incondicional a su familia. Solo nos resta preguntar algo que nos intriga: ¿cuál es la aspiración más grande a nivel profesional de este hombre que parece haber logrado todo?

Siempre hay sueños por cumplir, planes y listas de cosas. Eso es el motor, la conquista, el deseo. Eso no se pierde nunca”.

 

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Asistente de fotografía: Johnny Miller. Pelo y make up: Ricky Flores para The Campbell Agency. Asistente de arte: Amanda Archey.

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