Fuego Amigo el resto de Romina Senesi y Marcelo Antón


Socios por siempre, entramos en el mundo de Romina Senesi, modelo top, y de Marcelo Antón, un prestigioso chef. Juntos, nos cuentan sus comienzos, su vida con su hija, Rita, y su nuevo proyecto: Fuego Amigo, un restó a puertas cerradas.


Madre e hija nos reciben con una gran sonrisa. Romina Senesi (29), top model de la agencia Pink Model Management, y su pequeña hija, Rita (2), nos abren las puertas de su casa y, dispuestas a entregarse a la sesión de fotos, nos llevan al patio, donde tienen preparado un rico desayuno. Allí se encuentra Marcelo Antón (34), el chef de la casa, quien por estos días está elaborando las recetas de los platos de su restó a puertas cerradas, Fuego Amigo. “Nos mudamos hace poco y estamos felices con la nueva casa. El primer tiempo nos costó adaptarnos al tamaño porque veníamos de un departamento muchísimo más chico. Ahora, miramos para atrás y no entendemos cómo hacíamos para vivir en ese espacio”.

Se conocieron trabajando en una campaña de jeans, en un viaje; ella tenía 15 años y él, 19. Hubo buena onda pero no pasó nada. De ahí en más, el destino y el mundo de la moda los fue uniendo para que posaran juntos en campañas y editoriales –porque Marcelo, en ese entonces, también trabajaba como modelo–. Pasaron los años hasta que un día él comenzó a hablarle por Messenger mientras Romi probaba suerte como modelo en Europa. Al tiempo volvió a Buenos Aires, más grande, más madura. Había trabajado para las mejores marcas de moda y fue en ese momento, a su regreso, cuando se pusieron de novios. A los dos meses estaban viviendo juntos.

Mientras compartían trabajo y casa, él decidió estudiar cocina con el Gato Dumas, terminó su carrera y comenzó a trabajar en el restó Manero. Fue entonces cuando dejó la carrera de modelo para dedicarse de lleno a la cocina.
Hoy, otra vez, vuelven a compartir trabajo y pasión: Fuego Amigo, su restó de puertas cerradas, abierto en septiembre de 2015. Es él quien elabora un menú fijo de cuatro pasos todas las semanas, mientras que ella se encarga de recibir a los comensales y organizar a las camareras.
“Soy amante de lo vintage. Puedo pasar varias horas recorriendo ferias de antigüedades buscando platos, tazas, potiches y todo lo que se te ocurra. Soy una gran compradora de muebles de los años sesenta por Mercado Libre. Conozco todos los lugares. Es más, cuando nos mudamos a esta casa y vimos todo lo que tenía acumulado en una baulera, no lo pensamos ni un minuto: era nuestro momento de emprender este proyecto”, nos cuenta Romina, muy entusiasmada. Luego de la inauguración y durante los primeros días, pretendía que cada mesa tuviera su vajilla exclusiva. Entraba a la cocina para decirles a los cocineros en qué platos tenían que emplatar; casi me cuelgan…”, concluye entre risas.

De estilo francés, la construcción de la casa en la que viven y trabajan data de principios de siglo. Con techos altos y paredes con molduras, el matrimonio le imprimió su propia impronta. Hay obras de arte que cuelgan de las paredes, muebles de la década del sesenta combinados con algunos actuales y toques hippies, que en conjunto ayudan a recrear un ambiente moderno, relajado y cool. En los ambientes que dan hacia la calle funciona el restó, que, en días de verano, también se extiende al patio.

A Romina siempre le gustaron los desafíos. Hace unos años, incursionó en el rubro textil pero los compromisos con su trabajo de modelo no le permitían encargarse de ese emprendimiento como a ella le habría gustado. Decidió cerrar sus puertas, dedicarse a full en su carrera y, al tiempo, llegó Rita.
“Al principio entré en shock; no quería creerlo y me preguntaba cómo sería mi vida de ahí en más. Marcelo, en cambio, se lo tomó muy bien, tranquilo. Yo caminaba por las paredes. Por suerte tuve un muy buen embarazo y Rita nació por cesárea porque tenía el cordón enroscado. Cuando la tuve en mis brazos, sentí que mi vida cambiaba para siempre”, se emociona Romina.
Junto a sus tres Boston Terriers, que son parte de la familia y a los que les dan todos los gustos, son felices haciendo lo que los apasiona y proyectando nuevos desafíos.

 

Rita es muy activa y ama a sus mascotas. Para la sesión de fotos se cambió tres veces de ropa. Coqueta como su madre, eligió un vestido de lentejuelas y botas de Zara Kids, y, para la foto familiar, el vestido de princesa con zapatos de luces.

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Fuego Amigo. Es el nuevo emprendimiento de la familia: un restó de puertas cerradas y para eventos privados. Abren todos los sábados y alternan el menú de cuatro pasos todas las semanas. Ofrecen una opción vegetariana y otra con carne a un precio fijo. Alternan con noches de picada de campo o de mar, comida tradicional al horno de barro y ciclos de cocineros invitados: noches de sushi, comida fusión japonesa-peruana y paellas. Con un estilo ecléctico, los muebles fueron elegidos y seleccionados por Romina. Banderines en el patio, plantas y sillas de colores le dan personalidad al lugar. Un dato importante: los invitados disfrutan de shows en vivo y, además, la casa ofrece una barra de tragos, vinos, variedad de cervezas artesanales, agua mineral, gaseosas, té y café.

Reservas por mail: fuegoamigo.resto@gmail.com


 

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