Keep calm and be hygge


Los daneses ocupan el primer puesto en el ranking de la felicidad mundial. Su receta para alcanzar ese adorado podio se llama hygge y puede definirse como una filosofía que propone disfrutar de la vida a partir de aquellas cosas simples que nos dan confort, calidez, cercanía.


Keep calm and be hygge. El meme se podría ilustrar con cuatro elementos: un sillón mullido, una manta de puro algodón, un café humeante —hecho en casa—, una cara con gesto de salir recién de una sesión de masajes. Y de fondo de pantalla, un paño rojo calado con la cruz nórdica blanca.

Sucede que, en los últimos meses, Dinamarca logró un ascenso rotundo en un ranking tan particular como necesario: el que mide la felicidad. Hoy ocupa el primer puesto, según la encuesta 2016 del World Happiness Report, por eso en todo el mundo se preguntan cómo importar la fórmula. Tanto, que la expresión se ha vuelto casi trending topic en los portales de turismo de ese país.

En la lengua nórdica, hygge —cuya fonética es [´hyga]— significa ‘comodidad’. Representa a una filosofía slow living que tiene valor especial porque desafía a ser implementada en esta vida contemporánea ciento por ciento urbana, globalizada, conectada, saturada de obligaciones, de embotellamientos, de aparatos, hasta de clima artificial.

 


 

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La fórmula hygge es poderosa, además, por dos razones. Primero, demuestra cómo un país con estabilidad económica, transparencia de gestión pública, producto interno rentable, servicios de salud de calidad, pobreza cero y estabilidad laboral propicia una mejor calidad de vida en su gente (podría volverla más ambiciosa, pero no es el caso). Segundo, que Dinamarca haya trepado en estas estadísticas implica compromiso y sensibilidad por revertir otros índices que los hacen famosos en el mundo, como las altas tasas de depresión que, en parte, podrían ser potenciados por la hostilidad del clima (no debe ser fácil tener de vecino al Círculo Polar Ártico).


 

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Los nuevos amish

Cómo será de contagioso esto del hygge que los españoles miran andar a los daneses, y afirman: “¡Son los andaluces de Escandinavia!”.

El ritmo que se impone para estas décadas desde una de las regiones más equilibradas del mundo —culturalmente hablando— tiene mucho de vintage; parece que el line-up del futuro cercano es volver al pasado.

¿Cómo hacen para dejar que entre el sol?

* En lo social. Más reuniones con familia y amigos. Eso sí, encuentros de pocas personas en los que se puedan establecer conversaciones más cercanas y profundas.

* Deco para las bajas temperaturas. Alta calidez lograda a partir del uso de velas y luces tenues. Colores netos. Esto vale tanto para la casa como para los espacios de trabajo. Objetos lindos para los ojos y para el alma.

* Tribu. Apropiarse de accesorios o de objetos —como, por ejemplo, la vajilla de la abuela— para no perder la memoria familiar que vive en ellos y rodearse de sus vibraciones.

* Rutinas. Aflojarle a la actitud cyborg, guardarse momentos para la vida off line. Prescindir más del consumismo y darles minivacaciones a las tarjetas de crédito.

* Transporte genial. Inventaron unas bicicletas con carrito adelante —como la del panadero de la esquina—, pero con el espacio y la fortaleza suficientes como para que ahí vayan sentados los más chicos.


 

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Al final del arcoíris

En el ranking de las personas más felices del globo siguen las noruegas, las suizas, las holandesas, suecas y canadienses.

Y si esta nota es oportuna de leerse, ahora, en la Argentina, es para tener nuevas ideas mientras viajamos hacia la estación del frío. ¿Y si esta filosofía hygge nos conecta con la posibilidad de darles nuevos sentidos a los momentos cotidianos?

Está bien: los de ancestros latinos saben de estas tradiciones desde chicos, y muchos las siguen haciendo carne a través de la cultura heredada de bisabuelos italianos y españoles. De hecho, no necesitan cátedra sobre cómo incluir en sus agendas siestas, patios con reposeras y hamacas paraguayas, sobremesas con amigos, yerbas exquisitas para el mate y un budín casero siempre listo por si caen visitas de sorpresa.

En 2011 la ONU puso en boga el tema universal como si fuera un derecho básico. Expresó que la búsqueda de la felicidad es un “objetivo humano fundamental”.

Pronto podremos ir de vacaciones a la Luna, pero por suerte la humanidad seguirá activando sus neuronas para mimar el lado derecho del cerebro, el que le hace berrinches si no lo dejan desplegar sus artes para el hedonismo y los pequeños placeres de cada día. Por algo cada idioma tiene una expresión que embandera una gran causa: “A vivir que son dos días”.

 


Por María Mansilla

Galería de imágenes: LA VIDA FOTOGÉNICA – http://www.lovelylife.se/annacate/ @SOFIAATMOKKASIN- http://johannabradford.tumblr.com/

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